Yo también estuve allí.

Tal vez sea una impresión apresurada, pero últimamente percibo un cierto espíritu nostálgico de recuperación de una época pasada, seguramente propiciado por la lectura de un par de crónicas o reflexiones o comentarios que evocan el renacimiento del asociacionismo literario en los noventa en el ámbito de la literatura especulativa (léase ciencia ficción).

Con Ricard de la Casa en 1992

Ciertamente la convención mundial de Ciencia Ficción de la Haya de 1990, removió las conciencias y las mentes de un balbuceante y variopinto mundillo patrio que incluía desde autores consagrados (aunque sin demasiado público) a inquietos jóvenes en muchos casos imberbes, ejemplo de ilusión (muchos de los cuales han adquirido con el tiempo el barbado aspecto que se supone a los gurús de esto, cuando los años y los kilos se han adueñado de sus antaño juveniles aspectos).

Con Elia Barceló en 1993

El año 1991 fue realmente importante. Se celebró, después de más de una década, una Hispacon y allí acudieron muchos de los que luego se han convertido en las insignias de ese tipo de literatura en nuestro país. Los que no lo hicieron se dieron cita en Cádiz en 1992 o en Gijón en 1993, las que se podrían denominar las Hispacones (re)fundacionales. Yo les recuerdo allí a la mayoría de ellos y me resulta fácil evocar los buenos ratos que pasé de tertulia con ellos, pese a ser un poco “rarito” entre ellos por aquello de gustarme Tolkien.

Por el camino muchos han quedado, alejándose a otros menesteres y a otras ocupaciones, mientras que otros has dado el paso a la profesionalidad (o casi) y algunos han cambiado la edición de sus fanzines en papel por los portales web y la edición digital.

Volviendo a 1991 también fue importante por ser el año en que se oficializó la existencia de la Sociedad Tolkien Española. Comenzamos siendo otro “brote verde” (perdón por tan manida expresión) en el panorama de la época pero, veinte años después, somos una referencia que ha evolucionado en la línea que se adivinaba (mejor dicho, se soñaba) en sus inicios. Nosotros también tuvimos nuestro momento en la Hispacon de 1991 (y las siguientes).

Esta es la crónica que escribí sobre ello (muy en el estilo de la época) y que apareció en Estel 3. Añoremos los tiempos pasados, pero recordemos que no todo fue tan ideal.

GANDALF VIVE

Los pasados días 21 y 22 de Diciembre tuvo lugar en Barcelona la Hispacon 91, convención nacional de Fantasía y Ciencia Ficción, que gracias a la recién constituida Asociación española de Fantasía y Ciencia Ficción (AEFCF) se volvía a celebrar tras un largo periodo de letargo. A esta reunión acudieron aficionados desde distintas partes del país, entre los que se contaban algunos miembros de la Sociedad Tolkien Española. La S.T.E. fue invitada a participar en los diversos actos del evento y en concreto el que nos afectaba en mayor medida fue una mesa redonda que bajo el no muy apropiado nombre de «Matar a Gandalf» trató sobre la obra de Tolkien.

Aunque durante la mesa redonda la representación del grupo recayó en mi persona, fueron muchos los miembros de la S.T.E. que se unieron en la labor de divulgación y contacto con los asistentes a la Hispacon. El grupo con mayor representación (lógicamente) era el de Barcelona con los cuales mantuvimos varias reuniones informales de las que surgió su flamante coordinador. Pablo Ginés Rodríguez (Azaghál). Desde Zaragoza acudieron Santiago G . Soláns y Sonia Carreras, artífices (junto con otros amigos) de la elaboración de ELFSTONE y miembros de uno de los grupos locales de la sociedad con una mayor actividad. Además pudimos estar con Pedro López que venía desde Cintruenigo en Navarra y con Ricard de la Casa llegado desde Andorra (el pobre Ricard iba como loco de un lado para otro con la cámara de fotos y la grabadora para no perderse detalle. Los lectores de BEM lo agradecemos). Con Ricard estaba Joan Manel Ortiz también parte activa de BEM y simpatizante de la Sociedad (sentimos que conflictos externos y pasados le impidan unirse plenamente a la S.T.E.).

Curiosamente el otro simpatizante Alfredo «pequeñín» Liébana (es broma Alfredo) estuvo también presente y, evidentemente, se dejo ver. La organización de la Hispacon fue excelente y los actos que allí tuvieron lugar alcanzaron el líneas generales una brillantez incluso sorprendente, destacando agradablemente la presencia de autores consagrados. La gran estrella del evento fue Terry Pratchett que demostró ser tan simpático como sus libros . También tuvieron un papel destacado Angélica Gorodischer, escritora argentina de gran éxito, Montse Sant, autora de El Gran libro del Dragón y el escritor gaditano Rafael Marín Trechera. Montse se mostró vivamente interesada en nuestro proyecto pues se confesó admiradora de Tolkien e incluso nos contó que tiene un gato persa al que llama Gandalf Por su parte Rafael Marín nos informó del proyecto de celebrar en Cádiz unas jornadas sobre fantasía alrededor del mes de Mayo. Personalmente me formuló una invitación para que algún representante de la S.T.E. acuda a dichas jornadas y realice una presentación formal del grupo. Es evidente que lo más lógico es que sea la gente de Andalucía la que se encargue de ello. De todas formas seguiremos informando de este proyecto conforme nos vayan llegando más noticias.

Matar a Gandalf.

En la tarde del domingo 22 tuvo lugar una mesa redonda con este título y cuyo objeto era analizar la obra de Tolkien y sus consecuencias sobre la literatura fantástica actual. En ella, además de mi mismo, participaron Alberto Santos y Juan Manuel Barranquero (presidente y vicepresidente, respectivamente, de la AEFCF), Alejo Cuervo (editor de la revista Gigamesh) y, a pesar de que en principio no estaba previsto, también Terry Pratchett tomó parte. Como  moderador actuó Roque Gonzalez de la AEFCF.

Terry Pratchett

Durante poco menos de una hora se habló de Tolkien y de alguno de los tópicos que se han incorporado a su figura. Por mi condición de participante no creo ser la persona más indicada para juzgar lo que allí se dijo, aunque ciertamente el ambiente era algo hostil hacia Tolkien. Así, por ejemplo, se le acusó de que El Señor de los Anillos fuera una obra totalmente maniquea, es decir, en la que está muy delimitada la diferencia entre buenos y malvados de modo que no se dan casos intermedios o ambiguos de maldad, también se dijo que la estructura feudal de la obra hacia que existieran unas clases sociales muy marcadas que impedían que un personaje de una clase inferior pudiera tener un papel relevante, se le echo la culpa de la existencia de infinidad de imitadores (normalmente de calidad penosa) que inundan los escaparates y, por último, se le criticó por la inexistencia de erotismo (!!) en su obra. A todo ello se respondió (por mi parte, pero también por parte del público más predispuesto hacia Tolkien). Repito que yo no soy el más adecuado para juzgar la charla, aunque pido a los que la presenciaron que cuenten lo que vieron desde fuera.

Personalmente me quedaría con las últimas palabras de Terry Pratchett: «Dentro de cien años -dijo- mis obras ya no podrán encontrarse en ninguna librería pero, por el contrario, las obras de Tolkien seguirán siendo editadas y se seguirán leyendo como hoy en día» .

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